Tradicionalmente, el perfil de un consumidor de videojuegos estaba supeditado al hecho de que fuera un hombre. Durante años las mujeres parecieron ignorar y no interesarse por este mundillo, hasta que llegarÃa 1985 y todos se dieron cuenta que no es que simplemente no quisieran jugar a videojuegos, sino que buscaban un tipo de producto distinto.etiquetas: videojuegos, sexo
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