La cantidad de peleas que tenÃa con mis amigos por el maltrato que sufrÃan mis joysticks es algo incalculable. Todos terminaban de jugar, agarraban el joystick y comenzaban a enrollar todo por alrededor del cuerpo del joystick sin importarles nada. ¡Asà no se puede querido! Es el dÃa de hoy que todavÃa le digo a algún que otro amigo, que cuide el joystick de PlayStation 2.
VÃa: Enchilame